Meditación Atlética
En la cuna del fondismo mundial, los atletas africanos —especialmente los kenianos y etíopes de alto rendimiento— inician sus rutinas diarias con un momento de meditación y silencio interior. Antes de que el cuerpo entre en ritmo y la respiración marque el paso, aquietan la mente, conectan con el propósito y se enraízan en la tierra que los vio nacer. Este instante de recogimiento no es un lujo, sino parte esencial de su preparación: allí se ordena la voluntad, se escucha el cuerpo y se fortalece el espíritu, entendiendo que correr largas distancias no es solo un desafío físico, sino también un acto profundo de concentración, equilibrio y conciencia interior.
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